Les dejo el último podcast de esa añeja serie de 40 y que mejor manera que hacerlo con las letras de Haruki Murakami, ojalá lo disfruten.
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28 diciembre 2013
15 febrero 2013
En-Sueños
Estámos en la cama, tratando de conciliar el sueño, no hablabamos, no necesitabamos dar una explicación, simplemente estábamos, uno junto al otro. Yo
miraba fijamente el techo, encontrando el silencio necesario para no hablar, tu estás recargada en mi pecho, tampoco buscas palabras, el silencio solo es roto por "Le singe bleu" de Vangelis y por el ruido de los autos que pasan. Poco a poco me quedo dormido, cuando despierto sigues recargada en mi pecho, no quiero moverme para no despertarte, pero, pareciera que estabamos sincronizados, abres los ojos me sonríes y sin dejar de verme fijamente acercas tus labios a los míos y sin mediar palabras me besas. Fue el
beso más largo que jamás nos dimos.
Eso es todo lo que recuerdo, ni un detalle más, no sé como fue que llegamos a la cama, ni como nos fuímos de ahí. Regularmente, después de tener este tipo de sueños despertar suele ser confuso y queda una sensación de amargura, me levanto a tomar un vaso con agua y vuelvo a la cama, cierro los ojos y poco a poco la música de Vangelis va inundando la habitación hasta quedarme dormido.
13 febrero 2013
El enano amarillo
6 A.M. de nueva cuenta me
encuentro en carretera, analizando y repasando mentalmente la agenda, trato de
aprovechar cada minuto que estoy en la capital del estado para no tener que
volver en mucho tiempo, así que promete un día ajetreado, la mejor parte del
día será cuando regrese a casa, no importa la hora que sea, será lo mejor del
día, aunque desde el episodio del divorcio no es tan confortante regresar.
Pongo el score de la película 21 de David Sardy, con los primeros acordes me dejo llevar por la música, disfrutando cada acorde hasta llegar a mi destino.
El día transcurre normalmente, fluyendo sin mayor problema que el tráfico endemoniado propio de las ciudades que crecieron sin sentido.
Pongo el score de la película 21 de David Sardy, con los primeros acordes me dejo llevar por la música, disfrutando cada acorde hasta llegar a mi destino.
El día transcurre normalmente, fluyendo sin mayor problema que el tráfico endemoniado propio de las ciudades que crecieron sin sentido.
6 P.M. al fin terminé todos los pendientes y decido regresar a casa sin siquiera detenerme a comer, me siento muy cansado, no he dormido bien por semanas, sólo quiero llegar y dormir, pongo música de Depeche Mode y comienzo a manejar rumbo a casa, son solo 300 km, dos horas cuando mucho de viaje por la autopista.
Me siento tan cansado que ya comienzo a delirar, hay un duende amarillo sentado en el tablero que me observa fijamente.
Se lo achaco al estrés y al cansancio, - Solo una broma de mi imaginación- digo en voz alta.
- No soy parte de tu imaginación, ni soy producto del estrés que acumulas – contestó el duende.
- Ahora si ya valió madre, hasta mis alucinaciones me contradicen.
- No dejas de ser el patito patético que siempre has sido, bueno, ahora podemos agregar que también eres necio, te repito que no soy una alucinación producto de tu imaginación.
- Entonces, ¿Qué eres? – Pregunte ya un tanto desesperado y siendo honestos, nervioso, me inquietaba la presencia del duendecito amarillo.
- Me apena que no me reconozcas, te he visitado desde que eras niño, soy tu peor pesadilla.
Al decir esto último comenzó a reír y a tararear una tonadita que de inmediato me hizo recordar mis peores años de infancia.
- ¿Y a que debo el dudoso honor que seas mi peor pesadilla?- Pregunte temiendo su respuesta.
- Verás, no estoy autorizado a decírtelo, pero en vista de los buenos momentos que me has hecho pasar y cómo será la última vez que nos veamos te lo diré, desde el momento que naciste me asignaron para generar tus conflictos a lo largo de tus días.
- Ahora resulta, jajajaja, no me jodas, que para eso está mi esposa, bueno, mi ex esposa.
Sin dejar de sonreír se bajo del tablero y sentó en el asiento del copiloto, recargo la cabeza en el asiento, entrecerró los ojos, parecía que se iba a dormir.
- ¿Sabes?- Dijo sin abrir los ojos – Nunca pensé en que iba a tener que explicar mi labor diaria, pero dadas las circunstancias, lo haré por primera y única vez, así que por favor siéntete honrado por ese privilegio. Mira, yo soy la ira de la esposa de tu jefe, que lo hizo enojar y llegara buscando con quién desquitarse y se encontró contigo y por eso tuviste que hacer este viaje a la capital, soy esa copa de más en el bar cuando tuviste el accidente y dejaste en silla de ruedas a tu mejor amigo, soy el deseo sexual que hizo que el arquitecto que remodeló tu casa se fijara en tu esposa, que al final termino dejándote.
En este momento de la charla, la temperatura dentro del auto había disminuido considerablemente, ¿Cómo era posible que este pequeño ente supiera todo esto?.
-¿Ya terminaste de cavilar?, aunque no hables sé perfectamente lo que piensas, desde que eras niño he estado al pendiente de hacerte la vida imposible, conozco todos tus pensamientos, y eso sin hablar de tu secretitos sucios, ¿Te acuerdas cuando te robaste ese sostén de tu prima?, ¿Recuerdas que te masturbabas cuando la espiabas mientras se bañaba?, ¿Recuerdas cuando intentaste tener sexo con ella?, ¿Quién crees que te despertaba ese deseo?, ¿Tu insulsa líbido?, ¡Claro que no!, era YO el que lo hacía, así que por favor ten consideración, ya me estoy retrasando con el final de esta charla, te decía, soy también la pereza del mecánico donde llevas a reparar tu carro, ¿recuerdas que le dijiste que cambiara las mangueras de distribución?, pues con la novedad mi amigo, no se las cambió, se sentó a destilar hueva, ¿Así dices, no?.
-Suponiendo que seas los pecados capitales, y que me has hecho mierda la vida, ¿Qué carajos haces sentado en mi auto?
-Al fin una pregunta mas o menos coherente, pues verás, ¿Por qué te imaginas que tome esta apariencia para personificarme contigo?
-Supongo que es por el cuento del enano amarillo, ese que una vez me leyó mamá y que tanto miedo me dio, pero venga, si vas a estar contestándome con preguntas, te puedes ir por donde veniste.
Al decirle esto último soltó una sonora carcajada y volteó a verme divertido y dijo:
- Siempre me han divertido tus arranques, el macho que llevas dentro que sale de vez en cuando a reclamar sus terrenos, te decía, estoy aquí porque es mi misión, es mi chamba, como dicen ustedes, después que terminamos con un humano podemos descansar durante cien años, y mira que apenas es el tiempo que necesitamos para medio reponernos, ni miles de legiones de demonios y tentaciones podrían darse abasto con ustedes, como ha cambiado la humanidad desde que los botaron a sobrepoblar lo que era este edén.
Se hizo un silencio entre los dos, no sabía que decirle, mis argumentos ya hacía tiempo se habían esfumado, era una realidad que estaba ahí, lo podía ver, sabía que si estiraba la mano podía tocarlo, pensaba en detenerme y sacarlo, dejarlo en medio de la carretera, pensaba eso cuando abrió los ojos, volteó a verme, sonrío y dijo:
- Bueno fue placer conocerte, quiero darte algunas buenas noticias, no tendrás que preocuparte mas por lidiar con los arranques de ira de tu jefe, ni con la tortura de imaginar a tu ex esposa teniendo sexo con alguien mas, porque a todos podrás engañar diciendo que la amabas, pero a mi no, y tampoco tendrás que preocuparte por arreglar el desperfecto de tu auto.
- ¿Por?
-Es que el accidente que vas a tener en este momento por venir hablando conmigo será fatal…
11 febrero 2013
Podcast 38 Del inicio de las lluvias
Es con la llegada de las lluvias que las ansias por encontarte me obligan a buscar el brillo de tus ojos por todos los rincones de este frio lugar...
Episodio 38 de una serie de 40, ojalá lo disfruten.
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02 enero 2013
De las peores portadas de la historia
Antes que nada mis queridos tres o cuatro lectores, les deseo un excelente veinte-trece, después de sobrevivir a los "fines del mundo" que tuvimos en los pasados dos años (cortesía de fanáticos religiosos y la pésima interpretación del calendario maya) pareciera que ya podemos hacer competencia a las cucarachas en cuestiones de supervivencia. Pero vayamos al grano, hoy mientras compraba una canción por medio de iTunes recordé con cierta nostalgia cuando organizábamos el ritual de ir a comprar un "L.P." o un "CASSETTE" a aquellas tiendas especializadas discos a las que íbamos antiguamente a perder las horas, que por cierto, muchas de esas tiendas hace años que pasaron a mejor vida, pero ese es otro tema que ya tocaremos otro día o quizás nunca (me conozco perfectamente).
¿En qué iba?, ah sí, hace algunos años se vendían los discos (tortillas de petróleo) por las portadas, ahora que el negocio ha cambiado y se venden de manera legal (y se descargan de manera ilegal al parejo) desde la red o con el "bara bara" del metro o de cualquier puesto callejero las cubiertas de los discos pasaron a segundo término, y es que, ¿cuantas veces nos dejamos llevar por las portadas y creíamos que por la presentación el material musical estaría igual de bueno?.
Pues recordando una frase que leí alguna vez que decía "escucha per no mires" y recordando algunas "joyas" de portadas me saltan varias preguntas ¿En qué cabeza cabe que estas imágenes lleven al consumidor a la compra del disco? ¿Quién carajos era el director creativo de la portada? ¿Acaso a los directivos de la disquera les urgía darles su carta de retiro por bajas ventas?
¡Pasen, esta y otra tanda por el mismo boleto!: Una pequeña colección de portadas de discos de lo más bizarro para nuestros castos ojos.
Diden que de la vista nace el amor, si se animan busquenlos en su iTunes.
01 septiembre 2012
Muffin
(3:30 AM)
Mientras dormía en su habitación Constanza sintió (entre sueños) que Muffin su gato, saltaba sobre su cama, ni siquiera se molesto en abrir los ojos, estaba acostumbrada a dormir con el.
Pudo sentir sus movimientos sobre el edredón hasta llegar a su almohada, se volteo hacia el otro lado y siguió durmiendo.
(6:30 AM)
Un tenue rayo de luz entró por uno de los pliegues de la cortina, la alarma comenzó su monótona (pero efectiva) labor, y Constanza abrió los ojos poco a poco, busco con la mano a Muffin, pero no lo encontró, no le dio importancia, se enderezó y se quedo sentada a la orilla de la cama, se tallo los ojos, se estiro una vez mas y se levanto.
Al entrar al baño y verse al espejo recordo algo que la hizo estremecerse, dio marcha atrás y reviso su cama, unas marcas en su almohada le confirmaron que no era Muffin el que había trepado a su cama, ya que el fiel minino murió apenas hacia dos días y porque los arañazos en la almohada decian: "Aquí estoy".
El fantasma...
Caminando por las viejas calles de esta ciudad ví una casa con un clásico letrero de "se vende", letras rojas, fondo blanco y número teléfonico, no se veía mal por fuera, seguí mi rumbo sin prestarle mas atención, pero, desde ese momento no pude sacarla de mi cabeza, quedaba a una cuadra de la oficina, y a dos del centro de la ciudad, no tendría necesidad de sacar el carro a menos que fuera a salir a carretera.
Sin pensarlo más concerte una cita con el propietario y llegamos a un buen acuerdo (creo yo) por la casa, se notaba a leguas que le urgía deshacerse de ella, no indague razones, pronto las conocería.
Cuando al fin me mude, después de hacer los arreglos mínimos, nunca imagine que iba a compartir mi inversión con un fantasma.
Pero no es un fantasma convencional de esos que todas las noches hacen ruidos, maldades y asustan al prójimo, no señor, mi fantasma todas las noches se manifestaba con quejidos y llantos, al principio no le dí mayor importancia y atribuia los ruidos al barullo de la calle, "el costo de vivir a pocas cuadras del centro" pensaba y seguía con mi vida de manera normal sin prestarle más atención.
Con el paso el tiempo me dí cuenta que no eran los ruidos de la calle, sino que era algo que estaba dentro de la casa, a partir de ese momento no volví a tener una noche de paz, lo peor era que con la compra de dicho inmueble mi cuenta bancaria estaba en número rojos y no me quedaba de otra mas que soportar sus quejidos lastímeros, hasta una noche, en que sus chillidos y lamentos colmaron mi paciencia, aunado a mi desesperación por tener una noche completa de sueño se antepusieron a mi temor me decidí a hacer contacto con el fantasma cabronazo que no me dejaba dormir.
Ahí fue cuando me entere que lloraba y se quejaba por el abandono de un viejo amor, no pude evitar compadecerlo, tantos siglos y no podía olvidar, lo invite a mi incipiente cava y bebimos sin remordimiento alguno todo el vino que había adquirido en esos días.
Han pasado varios años desde esa noche, sigo en mi casa, y nadie me puede creer que pueda convivir
con un alma en pena, y que todas las noches baje a la cava donde ahogo mis penas en el alcohol con el
fantasma como compañero de parranda.
Que él esté muerto y yo vivo no tiene la mayor importancia. Ambos
sufrimos por el desamor de una mujer.
21 agosto 2012
Cuatro-Cero
El día 11 de
este mes arribé al cuarto decenio de existencia, de lo primero de lo que me di
cuenta es que es de miedo levantarte y saberte un "cuarentón"
(palabra aterradora, pinchurrienta y despectiva que debería desaparecer de
nuestro léxico) y es que, si cumplir treinta y nueve era difícil ahora imaginen
llegar a los cuarenta (cuatro-cero), los dos últimos años estuvieron bien
(pinches) intensos, viaje un montón (lo sigo haciendo), aprendí mucho (ese
proceso nunca termina), reflexione otro tanto (la historia de mis días),
redescubrí los placeres simples de la vida (caminar y dejar que la lluvia cale
hasta los huesos) y me arriesgue a dar un paso (difícil y al parecer definitivo)
en mi vida.
Todo se conjunto
para lograr que me deshiciera de muchas cosas que venía cargando desde hace
mucho tiempo, siempre he pensado que conforme pasa el tiempo uno va cargando
mas equipaje (familia, responsabilidades, trabajo y un largo etc.) que hace que
los engranes continuamente se tengan que ajustar o engrasar para que sigan
funcionando de manera óptima.
Sigo siendo el
mismo hiperactivo con desorden obsesivo compulsivo y depresivo de siempre, solo
que ya me doy el tiempo de dedicarle más tiempo a las cosas que valen la pena,
a escuchar esos discos que nunca escuche antes y que ahora son mi compañía
mientras manejo por la interminable carretera, pero lo más importante, estoy
conviviendo más tiempo con mis hijos, no veo ya a mis amigos (por la distancia)
y en veces me siento excluido cuando leo que se reúnen y no puedo estar con
ellos, podría decir que lo que más echo de menos son a mis padres, porque a
pesar de que ya tengo cuarenta, sigo necesitando sus consejos y su presencia
como cuando tenía cinco.
De lo primero
que me he percatado (y no necesitas llegar a los cuarenta para darte cuenta) es
que en esta década todo lo que abusaste a tu organismo en las pasadas tres se
te carga bien cabrón (con todas y cada una de sus letras y el acento en la o) todo
lo que aprendiste, creíste y te bien alimentaste (o mal según sea el caso)
durante la infancia y adolescencia con tu familia, todo lo que te chingaste
(con todas sus letras, ch incluida) durante tus veintes y tus estudios
universitarios y lo que lograste hacer en tu vida profesional, laboral y
amorosa (sexo incluido) durante los treintas se te regresa, ya sea a cobrarte
factura o a felicitarte por tu buen comportamiento.
En mi caso
particular puedo decir que aun tengo (muchas) facturas que pagar y como defensa solo diré
que lo disfrute y si pudiera lo volvería a hacer.
Últimamente he
tratado de ser más tolerante con mi entorno (sigo sin soportar la mala
ortografía y esa basura llamada reggaetón), quiero darme la oportunidad de
escribir mi libro de cuentos, tratar que esas ideas que dejo a medias en la
agenda, libreta, incluso en servilletas o papelitos cuajen en algo sólido, pero
sobre todo, quiero ser feliz, no a mi manera o a medias, sino plenamente.
Tengo
cuarenta años y diez días, sigo siendo el mismo: Ermitaño, neurótico,
sarcástico, aferrado, parrandero, juguetón, de conductas transgresoras, con un
carácter insoportable e intransigente, de ideas disparatadas y ocurrencias en
ocasiones irritantes e incluso paranoicas, en resumidas cuentas “Cínico”.
En trescientos cincuenta y seis días (recordemos que ya
pasaron diez) alcanzare la famosa edad difícil y ya les estaré contando cómo me
fue en mis primeras cuatro décadas.
05 mayo 2012
Del arte de vivir
"De un tiempo para acá la vida pareciera que se me escurre de las manos como si fuera arena", piensa mientras se retira terminando su taza de café, sale con seguridad de la estancia y posteriormente de la casa, sin mirar atrás sube a su auto, enciende el estereo y suena esa canción que siempre había tenido en mente para el día de la partida, específicamente ese día, con los primeros acordes arranca sin un rumbo definido.
Nada más que eso, sin lágrimas, sin despedidas, sin avisarle a nadie para no acumular esas nostalgias que luego vienen y se instalan al lado para recordar lo que se dejo atrás.
De haber sabido que era así de fácil lo hubiera hecho años atrás, antes de enredarse en el arte de vivir, antes de que voces y personas ajenas le reclamaran su presencia.
Vivir era un arte y el era experto, si señor, con los colores básicos en su paleta le había arrancado tonalidades difíciles de conseguir, y día a día le arrancaba mas gamas de color, hasta que un día se canso de vivir siempre lo mismo, se dio cuenta que se perdió el día que se encontró formando una familia.
Tenía que recuperar aquello que había perdido tiempo atrás.
Tenía que morir para poder vivir con lo que había matado, para no estar muriendo de a poco, y vivir para poder seguir amando, aunque esto también signifique ir muriendo.
Porque al final sabe que es inevitable, pero quiere retirarse apasionado, encendido, vibrando.
No ocultándose, como si fuera un fugitivo de los días que vivió, escondido en la neblina de una vida que nunca hubiera escogido.
La hora de partir
Despierto con la sensación de seguir durmiendo, me levanto sintiéndome más ligero, de no ser vulnerable ante el paso del tiempo.
Me doy un baño y noto que el agua no se siente mojada, me visto y salgo a la calle, pienso que el ajetreo matutino cambiara mi percepción, pero no es así, todo se mueve más despacio, la gente, los autos, incluso el viento se mueve en cámara lenta. Por otro lado los sonidos parecen amplificarse, puedo escuchar el tic tac del reloj de la persona que esta en la acera de enfrente, escucho las charlas de las personas, incluso sus murmullos, en un instante me saturo de sonidos, corro de esa calle hasta una que este menos transitada y así evitar enloquecer.
Llego a un pequeño parque junto a una vieja iglesia, me siento en una banca y extrañamente no siento su textura de cemento, se lo atribuyo a mi raro y nuevo estado de consciencia, trato de ordenar mis pensamientos cuando una voz de textura metálica capta mi atención al decir "es duro al primer día, pero ya te acostumbraras", volteo y no veo a a nadie, siento un escalofrio recorrer la espalda mientras la piel se eriza.
Me levanto y volteo hacia hacia la iglesia, la cual esta llena, esto capta mi atención ya que es viernes y no hay misa a esta hora,me encamino a ella para ver que están celebrando y es cuando un presentimiento me invade, sin pensarlo doy media vuelta y regreso a casa, al principio camino normalmente, pero al cabo de unos minutos me encuentro corriendo por calles angostas, en eso la misma voz que escuche en el parque me susurra al oído "no huyas, acéptalo" no quiero voltear, tengo miedo, el ambiente huele a chatarra y vidrios rotos.
Al fin llego a casa, entro y me siento en la sala, tratando de razonar, de encontrar solución a los extraños hechos de la mañana, estoy en eso cuando siento que me tocan en el hombro, levanto la vista y ahí esta, me limito a sonreír y le pregunto si ya es hora, asiente con la cabeza y me dice: "Vamos, aun tengo mas personas que recoger".
Respuestas puntuales
Sigue pasando el tiempo, literalmente vuela, me pasó de largo el otoño y el invierno, eso si, pasando una factura que tarde o temprano tendré que pagar.
Un día cualquiera de esta semana me dí la oportunidad de buscar un par de respuestas que me inquietaban, salí de la cama con una idea fija, encontrarlas.
Entré en varios locales donde se prometían respuestas puntuales a todas las inquietudes, pero solo eran tiendas de respuestas usadas, esas que ya alguna vez habían sido utilizadas y se vendían al preguntante en turno.
Todo parecía indicar que me quedaría como al principio, pero en medio de mi caminar la encontré, fue como una luz en medio de un camino obscuro.
Sin perder tiempo regrese a casa, la respuesta siempre había estado ahí, la contemple por unos segundos, sonreí, recordé por unos instantes, la última sonrisa que tenía de ti y abrí esa puerta que no debí cerrar para retenerte, aún a sabiendas que ya no estabas.
Al ver salir tu recuerdo no pude evitar sentir nostalgia, no por ti, que a final de cuentas yo ya solo era un puro dolor de tu memoria.
Me sirvo un café cargado como parte de mi ayuno y pienso en retomar la carretera que deje pendiente de recorrer, doy un sorbo, y tomo las llaves del auto, tarde o temprano arderé en el infierno que da algún paraíso.
15 abril 2012
Podcast 37 De lo inconcluso
En esta ocasión les dejo el episodio 37 de lo que quedo sin terminar, de las cosas que no cuajaron y quedaron inconclusas, ojalá lo disfruten…
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