13 febrero 2013

El enano amarillo




6 A.M. de nueva cuenta me encuentro en carretera, analizando y repasando mentalmente la agenda, trato de aprovechar cada minuto que estoy en la capital del estado para no tener que volver en mucho tiempo, así que promete un día ajetreado, la mejor parte del día será cuando regrese a casa, no importa la hora que sea, será lo mejor del día, aunque desde el episodio del divorcio no es tan confortante regresar.

Pongo el score de la película 21 de David Sardy, con los primeros acordes me dejo llevar por la música, disfrutando cada acorde hasta llegar a mi destino.

El día transcurre normalmente, fluyendo sin mayor problema que el tráfico endemoniado propio de las ciudades que crecieron sin sentido.


6 P.M. al fin terminé todos los pendientes y decido regresar a casa sin siquiera detenerme a comer, me siento muy cansado, no he dormido bien por semanas, sólo quiero llegar y dormir, pongo música de Depeche Mode y comienzo a manejar rumbo a casa, son solo 300 km, dos horas cuando mucho de viaje por la autopista.

Me siento tan cansado que ya comienzo a delirar, hay un duende amarillo sentado en el tablero que me observa fijamente.

Se lo achaco al estrés y al cansancio, - Solo una broma de mi imaginación- digo en voz alta.

- No soy parte de tu imaginación, ni soy producto del estrés que acumulas – contestó el duende.

- Ahora si ya valió madre, hasta mis alucinaciones me contradicen.


- No dejas de ser el patito patético que siempre has sido, bueno, ahora podemos agregar que también eres necio, te repito que no soy una alucinación producto de tu imaginación.

- Entonces, ¿Qué eres? – Pregunte ya un tanto desesperado y siendo honestos, nervioso, me inquietaba la presencia del duendecito amarillo.

- Me apena que no me reconozcas, te he visitado desde que eras niño, soy tu peor pesadilla.

Al decir esto último comenzó a reír y a tararear una tonadita que de inmediato me hizo recordar mis peores años de infancia.

- ¿Y a que debo el dudoso honor que seas mi peor pesadilla?- Pregunte temiendo su respuesta.

- Verás, no estoy autorizado a decírtelo, pero en vista de los buenos momentos que me has hecho pasar y cómo será la última vez que nos veamos te lo diré, desde el momento que naciste me asignaron para generar tus conflictos a lo largo de tus días.

- Ahora resulta, jajajaja, no me jodas, que para eso está mi esposa, bueno, mi ex esposa.

Sin dejar de sonreír se bajo del tablero y sentó en el asiento del copiloto, recargo la cabeza en el asiento, entrecerró los ojos, parecía que se iba a dormir.

- ¿Sabes?- Dijo sin abrir los ojos – Nunca pensé en que iba a tener que explicar mi labor diaria, pero dadas las circunstancias, lo haré por primera y única vez, así que por favor siéntete honrado por ese privilegio. Mira, yo soy la ira de la esposa de tu jefe, que lo hizo enojar y llegara buscando con quién desquitarse y se encontró contigo y por eso tuviste que hacer este viaje a la capital, soy esa copa de más en el bar cuando tuviste el accidente y dejaste en silla de ruedas a tu mejor amigo, soy el deseo sexual que hizo que el arquitecto que remodeló tu casa se fijara en tu esposa, que al final termino dejándote.

En este momento de la charla, la temperatura dentro del auto había disminuido considerablemente, ¿Cómo era posible que este pequeño ente supiera todo esto?.

-¿Ya terminaste de cavilar?, aunque no hables sé perfectamente lo que piensas, desde que eras niño he estado al pendiente de hacerte la vida imposible, conozco todos tus pensamientos, y eso sin hablar de tu secretitos sucios, ¿Te acuerdas cuando te robaste ese sostén de tu prima?, ¿Recuerdas que te masturbabas cuando la espiabas mientras se bañaba?, ¿Recuerdas cuando intentaste tener sexo con ella?, ¿Quién crees que te despertaba ese deseo?, ¿Tu insulsa líbido?, ¡Claro que no!, era YO el que lo hacía, así que por favor ten consideración, ya me estoy retrasando con el final de esta charla, te decía, soy también la pereza del mecánico donde llevas a reparar tu carro, ¿recuerdas que le dijiste que cambiara las mangueras de distribución?, pues con la novedad mi amigo, no se las cambió, se sentó a destilar hueva, ¿Así dices, no?.

-Suponiendo que seas los pecados capitales, y que me has hecho mierda la vida, ¿Qué carajos haces sentado en mi auto?

-Al fin una pregunta mas o menos coherente, pues verás, ¿Por qué te imaginas que tome esta apariencia para personificarme contigo?

-Supongo que es por el cuento del enano amarillo, ese que una vez me leyó mamá y que tanto miedo me dio, pero venga, si vas a estar contestándome con preguntas, te puedes ir por donde veniste.

Al decirle esto último soltó una sonora carcajada y volteó a verme divertido y dijo:

- Siempre me han divertido tus arranques, el macho que llevas dentro que sale de vez en cuando a reclamar sus terrenos, te decía, estoy aquí porque es mi misión, es mi chamba, como dicen ustedes, después que terminamos con un humano podemos descansar durante cien años, y mira que apenas es el tiempo que necesitamos para medio reponernos, ni miles de legiones de demonios y tentaciones podrían darse abasto con ustedes, como ha cambiado la humanidad desde que los botaron a sobrepoblar lo que era este edén.

Se hizo un silencio entre los dos, no sabía que decirle, mis argumentos ya hacía tiempo se habían esfumado, era una realidad que estaba ahí, lo podía ver, sabía que si estiraba la mano podía tocarlo, pensaba en detenerme y sacarlo, dejarlo en medio de la carretera, pensaba eso cuando abrió los ojos, volteó a verme, sonrío y dijo:

- Bueno fue placer conocerte, quiero darte algunas buenas noticias, no tendrás que preocuparte mas por lidiar con los arranques de ira de tu jefe, ni con la tortura de imaginar a tu ex esposa teniendo sexo con alguien mas, porque a todos podrás engañar diciendo que la amabas, pero a mi no, y tampoco tendrás que preocuparte por arreglar el desperfecto de tu auto.

- ¿Por?

-Es que el accidente que vas a tener en este momento por venir hablando conmigo será fatal…

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