09 septiembre 2009

El sombrero


Tenemos cosas que son invaluables, porque encierran un valor sentimental enorme y para los demás es un trique sin mas valor que el de decorar o incluso estorbar.

Cuando llegue a esta casa (casi puedo decir "mi casa"), deje unas cajas sin abrir, las que contienen libros, discos compactos y recuerdos que solo tienen valor para mi, después de cuatro años, decidí que ya era momento de abrir y acomodar el contenido de esas cajas.

Al estar acomodando me doy cuenta que faltaba el sombrero que era de mi abuelo, el último que uso antes de morir, al principio conserve la calma pensando que saldría de otra caja. Dos horas después termine de acomodar todo el contenido y, no salio, me puse a buscar de manera obsesiva, como se buscan las cosas perdidas, hasta debajo del tapete de la entrada (suena ilógico, pero cuando estoy en un grado de desesperación, mi obsesividad compulsiva me hace pensar las cosas mas estúpidas, ya que mi capacidad de pensar de manera razonable se bloquea), cuatro horas después de una búsqueda infructuosa me dí por vencido y acostado seguí pensando donde lo pude haber dejado, me pedejee hasta el cansancio, digamos hasta que me quede dormido.

Al día siguiente, me levante con una sensación de vació, le di otra buscada y nada, me fui al trabajo.

Al mediodía fui a comer a casa de mis papás y le comente a mi mamá lo del sombrero, sonriendo me dice: ¿no sabes donde lo dejaste?, a mi negativa sale de la cocina sube a su recámara y baja con el sombrero en mano diciendome: me lo dejaste encargado para que no se maltratara en la caja y para que no lo fueras a perder.

Con una gran sonrisa y mi sombrero, salí de casa de mis papás y fui a tomar un café, estaba bobeando y me encontré a una amiga que hacia años no veía, nos tomamos el café juntos y platicamos un buen rato, hablamos de las gentes que conocimos en el fraccionamiento (fuimos vecinos) y de los que conocimos en la escuela esos que ella seguía viendo y yo no.

Al despedirnos y subir a mi coche, vi el sombrero y sin querer recordé a mis parientes que ya han muerto, a los que no visito, a los amigos que tampoco visito, ni les llamo por teléfono, a los que solo fuimos conocidos y nunca me di la oportunidad de tratar mas y simplemente se convirtieron en anónimos, una amarga sonrisa apareció para enmarcar un pensamiento ¿cuanta gente he perdido?, ¿cuantos sombreros he extraviado en el camino? o ¿los deje encargados y no volví por ellos?, podría justificarme con el clásico ellos tampoco me buscan y solo escondería una creciente estupidez que disfrazo de individualidad, definitivamente, tengo que cambiar de actitud.

1 comentario:

T@cho dijo...

Chale goei, me hiciste pensar, y como siempre en tantas fotos que veo de mis entrañables amigos, siempre falto yo, de todas formas estamos en contacto canijo..cuidate...