25 febrero 2011

Siempre a la espera de algo


Tengo libros en todos lados, algunos leídos y otros no.

Ahí están a la espera de ser leídos o de ser guardados, siempre a la espera de algo, al igual que yo.

Por lo regular me sobran sueños y me faltan palabras...

11 enero 2011

Del engorroso trámite del cambio de año

Pues bien el 2010 llegó a su fin y llega a buen termino otra etapa de este largo camino al que suelo llamar "mi vida".

A grandes razgos terminó mucho mejor que el año pasado, y es que en muchos aspectos, incluso, al final, haciendo (cosa que me revienta la madre) un balance, creo que salí ganando, no pretendo ahondar en detalles, solo diré que viniendo de mí hacia mí, significa mucho.

No soltaré la tan trillada frase (y que también me revienta) "A ver que depara este año", como si de un día para otro la vida cambiara de temporada, como serie de tv gringa, no, mis problemas y planes seguirán en el mismo estado que en el 2010; el año nuevo es solo un trámite, una tradición que data de hace un chingo de tiempo y que nos sirve principalmente para colgar en la pared de la cocina el calendario de la carnicería "La Chuchis".

En fin les deseo (en la medida de lo posible) un año lleno de aquello que los hace sonreír.


08 enero 2011

La historia de Samuel

Samuel era un hombre común, estaba dentro del parámetro de lo que consideramos normal. Sufría las contradicciones de un soltero cuarentón que era independiente y vivía solo desde los dieciocho años, se desilusionaba del estado de su país, en particular de su ciudad, pero todavía tenía esperanzas que mejoraría, buscaba la felicidad, sin mucho empeño, pero se cansaba de no encontrarla y se desilusionaba de nuevo.

En ocasiones conocía a una chica que lo motivaba, pero como siempre, era cuestión de tiempo para que terminara, ya había asumido que no sabía mantener relaciones duraderas.

Su familia eran sus padres, de quienes sabía que no sobrevivirían a él, por lo que trataba de ser buen hijo, regresando algo de lo que había recibido siempre, amor incondicional.

Tenía un buen trabajo, era totalmente independiente y siempre pudo mantenerse bastante bien, había logrado sobrevivir a los años, a los cambios políticos y sociales y estaba seguro que era en parte por suerte, pero también por instinto, se acordaba que hacía quince o veinte años apenas, se era mas feliz, la gente trabajaba y mantenía a su familia y no temía que eso nunca dejara de pasar, todo era mas tránquilo, menos acelerado digamos que era más normal. Recordaba que podía salir a pasear en transporte público sin temor de ser asaltado, secuestrado o recibir una bala perdida.

Le gustaba tener un buen auto y vivir bien pero sabía que todo era ficticio, estaba como todos, influenciado por el sistema, se daba cuenta que todo estaba dictado por los gobiernos que compraban medios y que desviaban la atención de la gente en cosas prefabricadas, para no mostrar lo importante, se reía de los noticieros que eran funcionales al poder de turno, una semana hablaban del capo fulano, otra del ex-senador secuestrado y liberado, otra de un robo, otra de la selección de fútbol, del famoso involucrado en acoso y violación de menores y así cada semana una noticia diferente, pero siempre ocultando lo importante, a veces se asqueaba de si mismo por ser parte del viejo sistema, con nuevos colores pero al fin y al cabo lo mismo, se veía a si mismo dirigiendo un movimiento social capaz de cambiar las cosas, pero ya se sentía sin fuerza para luchar contra el, además tendría que renunciar a su cómoda vida, así que solo se limitaba a mentar la madre a cuanto político salía en la noticia de la semana, pero sabía que todo era un engaño.

Tal vez por eso se había quedado solo, no creía mucho en nada. Era parte de un sistema influenciable por un producto de moda, por un celular, por una marca de ropa, por un restaurante caro, por algún auto nuevo o algún viaje al lugar de moda.

Salía todos los días al trabajo, ganaba y perdía, como todos, ese era su destino. Se cansaba y se decepcionaba pero volvía a sentir tentación por algo o alguien e irremediablemente volvía a empezar.

Tal vez pensaba demasiado y aunque se esforzara, no podía evitar ser diferente a los demás. Sabía demasiado de ese asunto de vivir y eso estaba en su contra.

La historia de Samuel es casi como la mía, solo con la diferencia que a pesar de que yo estoy rodeado de gente siempre me siento solo...

28 diciembre 2010

La vieja alameda



Caminaba por esa angosta calle de la parte vieja de la ciudad sin hacer ruido, la luz de la luna intentaba iluminar, pero era en vano, la densa obscuridad era impenetrable. A la izquierda los altos árboles de la alameda acumulaban sus sombras que reinaban incluso durante el día, la gente de esa zona de la ciudad jamás pasaba por ahí de noche pues eran muchos los rumores y leyendas que se contaban acerca de esa vieja y abandonada arboleda, se decía que era un lugar maldito porque los conquistadores habían sacrificado cientos de personas incluidos niños y mujeres, también corría el rumor que durante la revolución y la guerra de los cristeros era tal la cantidad de cadáveres que para evitar una peste cavaban  grandes fosas y enterraban a los muertos, así que las historias de almas en pena eran las mas socorridas.

Continuaba su recorrido a casa, cuando escuchó unos pasos que provenían de la alameda, avanzaban lentamente, al instante se sumaron otros pasos que se detenían y se parapetaban en los grandes árboles, sin querer sugestionarse apretó su marcha, se maldecía por haber tomado ese camino, aunque rodeaba menos para llegar a su casa, por el otro camino le tomaría por lo menos media hora más, esos eran sus pensamientos cuando un hombre de avanzada edad le salió al paso, era un viejo con un sombrero de alas caídas, y con un impermeable negro, la luna ilumino la escena durante unos minutos y saludo con voz amigable:

- ¡Buenas noches señor!

El anciano volteo vio al joven y correspondió el saludo con un movimiento de cabeza, a continuación agrego

-  ¿Puedo caminar con usted?, este camino es largo y no nos caería mal un poco de compañía

El anciano se limito a asentir con la cabeza.

Al emparejarlo, el joven recorrió con la vista las penumbras de la vieja alameda, que se había quedado en silencio con la llegada del viejo.

- ¿Usted es de la zona?- Pregunto el joven.
- No, vivo lejos de aquí- Dijo el anciano, y sacudió la cabeza.

El joven no paraba de mirar a todos lados, mientras el anciano se limitaba a observarlo, el joven volvió a preguntar:

- ¿A usted no le da miedo recorrer esta calle de noche?
- ¿Miedo? Yo ya estoy muy viejo para sentirlo- Respondió el anciano, y agrego
- ¿Y tú, tienes miedo de este lugar?
- No, nunca sentí miedo, hasta hoy, pero, ¿Qué hace usted a estas horas en la calle?
- Es mi trabajo, este lugar está maldito, todos los que murieron aquí quedaron prisioneros y sus almas no pueden descansar, en la noche vagan recorriendo todo el lugar, penando para siempre, mi labor consiste en no dejar escapar a nadie, no sabes como son las almas en pena, siempre tratando de escapar, es tedioso tratar con muertos.

El joven al escuchar esta declaración volteo hacia el anciano, pero solo vio una sombra negra, por un instante un brillo lo cegó, cuando pudo volver a ver se vio así mismo siendo ejecutado por los conquistadores atado en un árbol.

24 diciembre 2010

Del recordar

"The crack inside your fucking heart is me"
(The speed of pain - Marilyn Manson)


Llegó el día que al volver la vista atrás, recuerdo (como si despertara de un sueño de alcohol), todas las palabras que utilicé para decirte lo que en su momento sentía por ti.
 
Y tal vez, no influya el hecho de que ya no siento nada por ti.

22 diciembre 2010

Un sorbo en blanco y negro

–Esas fotos en blanco y negro, las personales en particular, me entristecen. Reacción relativamente normal. Lo desconcertante es que sean las más recientes las que agudicen ese sentimiento de añoranza, hasta el punto de quitarme el habla durante días. No puedo evitar verme 40 años mayor, echando de menos el presente.
Renato Llerena acercó la taza a sus labios, pero no llegó a sorber el café, únicamente inhaló su aroma. Era un placer infantil que se le hizo costumbre. No recordaba haberlo bebido nunca. Renato prosiguió…
–40 años mayor, lejos de este presente, de estos días próximos que aún no he vivido y que habrán pasado de mí sin darme apenas cuenta. ¡Por qué cuantos más años tengo todo se hace cada vez más fugaz! Mi niñez duró algo cercano a una eternidad; la adolescencia, menos de lo que hubiese querido. El resto se parece a un recuerdo ajeno, a las anécdotas de un amigo.
Miró a sus tres colegas, con quienes se reunía todos los jueves en el café Cordano. Desde un principio, acordaron que en cada sesión sólo uno tomaría la palabra. Tenían otros grupos para conversar. Renato prosiguió… 
–Estoy casi seguro de que tiene que ver con la concentración. A mis 37 años he remplazado la edad por la relatividad del tiempo y es indiscutible que fui niño hace uno o dos días. Y es porque ahora no me concentro en el presente. Mis acciones las realizo pensando en el pasado y en el futuro, en el por qué y para qué, y lo que hago no dura, no se ensancha en el instante.
Su mirada contempló la nada y el brillo húmedo de sus ojos agregó unas cuantas palabras. Los tres colegas no perdieron detalle, escucharon todo. El camarero los interrumpió con una nueva ronda de cafés. Renato prosiguió…


–¿Estoy casi seguro? Es más probable que desee creerlo. Uno recuerda los sucesos de la infancia, pero no la forma de concebirla, de entender la razón de cómo eternizarla. Uno ahora sólo alcanza a especular, pero no hay certezas, porque un niño no analiza su circunstancia, simplemente se dedica a explorar cada segundo, sin ningún interés de cronometrarlo.
Sus tres colegas, aprovechando la pausa, se acercaron el café a los labios, pero no lo sorbieron, únicamente inhalaron su aroma. Era una costumbre aprendida de quien ese día tomaba la palabra. Renato prosiguió… 
                                                                               
–Y más allá de cualquier demostración, a favor o en contra, es evidente que.
                                                              
Renato, que iba a continuar la frase, abrió la boca, mas no salió palabra. Sus colegas se quedaron con un sutil sinsabor. El aroma del ambiente lo disipó. De vez en cuando, solían echar de menos el beber café. Renato prosiguió…
–¿En cuánto influirá que los adultos tengamos consciencia de nuestra existencia efímera? Si uno no pensara en ello, sentiría que es eterno y no tendría sentido fragmentar el tiempo. Toda acción duraría igual que otra. ¿Y la curiosidad? ¿El deseo? ¿El miedo? Al fin y al cabo son información que acelera o ralentiza cada momento. ¿La ignorancia te acerca a la eternidad del instante y el conocimiento a la intangibilidad del porvenir?   
Perdido entre sus conjeturas y dudas –agobiado–, intentó dejar su mente fuera del alcance de la razón. Lo consiguió. Aunque él no lo entendió así. Sin pensar en lo que hacía, dio un sorbo al café. Ese instante duró toda su niñez. 

08 diciembre 2010

¿ ?


¿De que país te trajo el agua?
¿En donde se posara tu corazón de fruta?
¿Cuánto fuego cabe en tus labios?
¿Cuántos nombres pronuncia el perfil de tu cuerpo?
¿De que sueño?
¿De cuál lugar mi muerte?

Ilustración "La provocación" del genial Marcos Rey visitalo aquí

04 diciembre 2010

Planes para el sábado


Después de un buen partido de basket en el cual resulte perdedor ante la destreza mostrada en la cancha por Paulina, y viendo el resultado del examen médico realizado por la doctora me retiro a leer este libro, que tengo el compromiso de entregarlo en exactamente 8 días.

Así que los alcoholes de esta noche se sustituyen por bactrim.

03 diciembre 2010

Ella

Acaricio lentamente su espalda de arriba a abajo, le doy un beso en el cuello; emite un suave gemido. Su piel suave, sus curvas endiabladas, su voz dulce me envuelven junto al deseo que siento por ella. Y eso es algo extraño, porque son pocas las veces que deseo a las mujeres con las que me acuesto, ya que forma parte de mi trabajo, aunque el hecho de que ella sea joven y extraordinariamente hermosa ayuda a incrementar mi deseo.

Beso su espalda dirigiendome hacia el sur de su columna, cuando llego a mi objetivo beso y muerdo suavemente, los gemidos poco a poco se convierten en música.

Una hora después ella se derrumba sobre la cama, yo me tiendo a su lado, pero ni siquiera la abrazo, no me atrevo, no tengo ese derecho, aunque es lo que más quiero en este momento. Cierra los ojos y dormita durante unos minutos,  tiempo en el cual la contemplo. Admiro su rostro; es tan bella, muy distinta de la mayoría de las mujeres que han pasado por esta cama. Su piel suave, su expresión dulce, todo me atrae, si no fuera lo que soy y que ella es parte de mi trabajo, probablemente podría enamorarme.

De repente, abre los ojos y los fija en mios, sonrie y pregunta:

- ¿Qué hora es?

Miro el reloj que hay sobre el buró y respondo:

- Son las siete.
- ¡Carajo!, tengo que irme ya, a las ocho he quedado con mi novio.
- Si quieres puedes darte una ducha – le propongo – así ahorrarás tiempo.
- No, gracias – responde amablemente y un tanto esquiva.

Se levanta, se viste, se recoge el pelo en una simple coleta, luego abre el bolso, saca su monedero y me tiende el dinero:

- Lo que me dijiste, ¿es correcto?

Lo cuento y mirándola a los ojos respondo:

- Sí, perfecto. Nos vemos entonces.
- Bueno, no sé, quizás – me responde tímidamente.
- Pues al menos dime como te llamas.
- Laura.

Laura, su nombre me queda grabado en la memoria.

Las semanas pasan, pero ella no vuelve a llamar, cada día despierto con la esperanza que lo haga, pero al terminar el día mi esperanza se pierde en los brazos de otra mujer madura que me paga por mis servicios.

Hasta hoy, nos hemos encontrado por casualidad, en la inauguración de una boutique nueva, yo vengo con una de mis clientas, ella con su novio. Nuestra miradas se han cruzado en medio del gentío, pero ninguno ha dicho nada. Y ha sido cuando iba al baño que he oído su voz llamándome. Al girarme hacía ella la he visto hermosa como un ángel en medio de mi absurda vida.

- Hola, ¿como estas? - Me ha preguntado como si fuéramos viejos amigos.
- Bien ¿y tú?
- Bien.
- Pensé que volverías a llamarme - le he dicho.
- Sí, quería hacerlo, pero... cada vez que intentaba descolgar el teléfono para llamarte me acordaba de mi novio y me daba la sensación de que le estaba traicionando.

Me he quedado mudo, sin saber que decir, es la primera vez que una de mis clientas me dice eso. Sus ojos se cruzan entonces con los míos; son tan hermosos y transparentes, se acerca a mí, cada vez más, mi corazón se acelera, siento sus manos alrededor de mi cuello, su cuerpo pegándose al mío y su labios acercándose a los míos, hasta que se rozan, se tocan, se saborean, su lengua entra en mi boca, la mía busca la suya, suspiro, correspondo su beso y la abrazo. Cuando nos separamos me dice:

- Házmelo otra vez.

Sus palabras me sorprenden, estoy desorientado, pero a pesar de eso, la tomo de la mano y nos metemos en el baño de mujeres, ya que me parece más seguro.

- ¿Estás segura? - Le preguntó antes de besarla de nuevo.
- Sí - responde ella con seguridad empezando a bajar el cierre de mi pantalón.

Antes de que me de cuenta, su mano ya esta dentro, no puedo perder tiempo, así que subo su falda, acaricio sus nalgas, introduzco las manos dentro de su ropa. Ella suspira, su mano ya se ha introducido dentro de mi boxer. Le quito la tanga, afuera se oye gente que entra y sale, algunas mujeres parecen escandalizarse, nosotros no prestamos atención y seguimos en lo nuestro, de repente grita, gime, su cuerpo se contrae, se convulsiona y finalmente explota en un ruidoso orgasmo. Sigo empujando, loco de placer y deseo, embebido en el suyo y finalmente yo también exploto en un sonoro orgasmo que me obliga a gemir y jadear cerca de su oído.

El ruido de su celular nos saca del ensueño en que estamos. Nos separamos y aún medio desnuda, ella coge el teléfono. Mira la pantallita y dice:

- Es mi novio, seguro me está buscando – contesta y mientras ella habla con su novio diciéndole que ha salido a tomar el aire, yo me visto y arreglo. Cuando cuelga es ella la que se arregla y viste. Cuando hace ademán de abrir la puerta la detengo y le pregunto:

- ¿Volveremos a vernos? – Necesito que me diga que sí, necesito saberlo.
- Sí, te llamaré, no te preocupes.

Sale del baño, durante un rato espero a que no se oiga ruido, mientras pienso en ella, tratando de retener en mi memoria su olor, su voz, sus gemidos, cualquier cosa. Finalmente salgo. En el salón la veo con su novio y la espina de los celos se clava en mí. Decido salir a la calle, necesito respirar aire, fumar un poco y despejarme. Cuando enciendo el cigarro, oigo una voz masculina a mis espaldas que me dice:

- Muy bien, lo has hecho muy bien – Es el novio – Aquí tienes lo acordado. Y muchas gracias – me entrega un sobre, por supuesto, dentro hay dinero, lo que faltaba de mi cuota respecto a lo que Laura me pagó la tarde en que estuvimos juntos.
- De nada, ha sido un placer - le digo pensando para mi mismo que ni se imagina hasta que punto lo ha sido.
- ¿Supongo que hoy también lo han hecho? – me pregunta.
- No puedo mentirte, pero… -
- No te preocupes, eso es bueno. Así será más fácil deshacerme de ella. Sólo necesitaba una excusa para dejarla, y creo que ella se está enamorando de ti y eso será bueno, muy bueno para mis planes.

Le miro desafiante, no me gusta lo que está insinuando por eso se lo digo:

- Eres despreciable, quizás es mejor que te deje.
- Bueno, tú no eres menos despreciable que yo, al fin y al cabo te la tiraste por dinero, el dinero que yo te pague.

Me quedo mudo, a fin de cuentas tiene razón. Él vuelve a la recepción y yo decido volver a casa. Hoy no quiero trabajar, hoy sólo quiero olvidar el trabajo de mierda que tengo.

Del adiós

Junto tus manos y las acerco a mis labios. Te sueltas, te alejas y la mirada de hielo de tus ojos me observa como si fuera ya un fantasma, un puro dolor de tu memoria.

No podemos desnudarnos nuevamente y meternos a la cama, ya no hay tiempo. Por eso tampoco me atrevo a acercarme. Además, estamos exhaustos. Si volviésemos a la cama sólo nos miraríamos hasta quedarnos dormidos. Sabíamos que era para nunca más, y pareció que buscábamos morirnos. Ya no hay tiempo. Diré qué, a lo último, apenas hallé un tiempo para arrojarme sobre tus manos.

02 diciembre 2010

Del equilibrio

Siempre viviendo en el limite, o como diría mi abuelo (que en paz descanse) "Caminando al filo de la navaja", todos los días equilibrandome entre el éxito o el fracaso, entre lo bueno y lo malo, entre lo correcto y lo incorrecto, entre la locura y la cordura, entre mi amor y tu olvido.

Sigo siendo ese acróbata que se niega a rendirse, tratando de dar el salto perfecto, ese que no llega aún.

Tal vez ya sea momento de tirarse a sabiendas que no hay red de protección...

20 noviembre 2010

De las frases convertidas en anagramas

Siempre he escrito a base de frases sueltas, sin aparente relación entre ellas, como si fueran piezas de un rompecabezas que no se puede completar, esas frases sueltas dicen más que mil textos completos y en perfecta coordinación, a que me refiero con esto, que esa es mi verdadera forma de ser, sin estar en relación con mi movimiento anterior, es como conducir de manera errática, desde niño (hace ya muchos años) me dí cuenta que necesitaba coordinar mi siguiente movimiento para que fuera coherente con el que acababa de hacer, así fue como poco a poco me fui convirtiendo en una persona observadora y analítica, tratando de integrarme en el entorno (tal como cuando intentas incorporarte a un carril del boulevard, esperando que se abra un espacio para meterse y si es el carril de alta velocidad mejor), así es como me fui fabricando una máscara de cinismo y sarcasmo que se convirtió en la forma de vida más cómoda, ya que evitaba que los demás se dieran cuenta de lo que realmente pensaba y/o deseaba. 

A pesar de el esfuerzo realizado nunca deje de escribir frases sueltas, de hecho siempre que reviso la agenda escribo una frase suelta, lo primero que me viene a la mente, perdón, me desvío del tema, retomando, con el paso de los años (quedamos que son muchos), me descubrí una noche de noviembre escribiendo en una red social cosas que no quería escribir, un sin fin de doble sentido y de estupideces, fue ahí donde recapacite, no tengo necesidad ya de ser coherente, no quiero encajar en el entorno, no quiero recibir la aprobación de los demás, me canse de analizar mis movimientos y hacerlos coherentes, total de alguna forma o de otra sigo siendo incoherente o desaprobado por los demás, así que prefiero ser un montón de piezas dispersas que un cuadro inentendible y criticable.

11 noviembre 2010

Podcast 11 Las mujeres

 "Mujer. te quiero como eres sin calendario, sin cicatrices, sin rencores..."

Y llega el turno de dedicarle un episodio del momento a lo mejor que le pudo haber pasado a este pinchurriento planeta, las mujeres, ojalá lo disfruten.
Saludos

Podcast 11

06 noviembre 2010

Incompleto


Soy un rompecabezas sin terminar,
no sé hasta cuando estaré completo...

Serenos, desolados

Comeremos calles en penumbras, daremos un vistazo a las huellas que dejamos en este largo camino, escribamos una carta a nosotros los muertos, démosle a la noche el sol, a la ciudad palabras, a la sombra luz, a la vida muerte, al calor la piel, a la sed el cuerpo y vámonos olvidando de lo que tampoco seremos...

04 noviembre 2010

Del miedo

Visualizo a ese país como un laberinto y sus habitantes (yo incluido) como los ratones blancos de laboratorio sin encontrar la salida, obvio y nuestros gobernantes jugando a hacerse los héroes en una guerra que esta perdida des que la declararón (y se que en este punto mucha gente dira "Si no hubieran sacado a los soldados estariamos peor" y yo les pregunto a esas personas ¿28,000 muertos es estar mejor?), y de pasada haciéndose pendejos lo más que se puede  y jugando a la fiestas patrias, negociando en lo obscurito y robando lo mas que se pueda, también veo a la gente del crimen organizado moviendo de un lado a otro el laberinto a su antojo, teniéndonos presas de sus caprichos corriendo para todos lados sin poder salir.
 
Extraño salir a caminar por las calles sin sentir miedo, extraño tener la certeza de antes que sé que regresaré a casa.

Solo me resta decir un par de palabras muy adecuadas para estos tiempos: "Esta cabrón"...

25 octubre 2010

Preguntas sin respuestas

¿Por qué carajos no acepto las cosas como vienen?, ¿Por qué tengo que encontrarle un sentido a todo?, ¿Por qué no soy como los demás?...

23 octubre 2010

De Cortázar

"Esta carta no le será enviada por las vías ordinarias
porque nada entre nosotros puede ser enviado así,
entrar en los ritos sociales de los sobres y el correo."
(Julio Cortázar - Deshoras)

Siempre que leo a Julio Cortázar experimento un sinfín de emociones, desde el disfrazarme de cronopio, pensar mil veces en como llevarme a la Maga a mi cama, dar una vuelta al día en ochenta mundos, o sentirme parte del bestiario.

Solo me resta decir: gracias Cortázar, estos 26 años sin tus letras no han sido fáciles.

"Yo creo que desde muy pequeño mi desdicha y mi dicha, al mismo tiempo, fue el no aceptar las cosas como me eran dadas. A mí no me bastaba con que me dijeran que eso era una mesa, o que la palabra madre era la palabra madre y ahí se acaba todo. Al contrario, en el objeto mesa y en la palabra madre empezaba para mí un itinerario misterioso que a veces llegaba a franquear y en el que a veces me estrellaba. En suma, desde pequeño, mi relación con las palabras, con la escritura, no se diferencia de mi relación con el mundo en general. Yo parezco haber nacido para no aceptar las cosas tal como me son dadas."  Julio Cortázar


11 octubre 2010

Sigue Participando

"Podemos pasar 10 años siendo amables
pero sin realmente querer estar juntos" 
Jerry Maguire)

¿En que momento dejamos de ser la persona especial que hacia sentir mariposas en el estomago a la contraparte?, esa pregunta me la hice repetidas veces desde el mes de abril de este año, incluso llegue a pensar en la forma de volver a meterme en tu camino, como quién se mete el paso de un auto a toda velocidad, pero no lograba responder a ciencia cierta esa pregunta que me carcomía,  con el pasar del tiempo, los largos kilómetros que he viajado ultimamente y la fecha que se aproxima, logre contestarme: ¿En que momento dejamos de ser la persona especial que hacia sentir mariposas en el estomago a la contraparte? Fácil, en el momento que la otra persona dejo de provocarnos mariposas en el estomago; así de simple, en el momento que esa persona pasa y nosotros pasamos a segundo termino, ahí mero se acabo. 

Alguna vez escribí sobre esa situación que luego se presenta y no sabemos como reaccionar porque ya no pensamos con la cabeza sino que reaccionamos de manera visceral (leerlo Aquí), pero no desviemos el tema, al encontrar la respuesta a a mi pregunta me trajo un poco de paz, durante este tiempo me culpé de la decisión que tomé y pensaba, que si no habría sido una estupidez. Más estúpido sería estar con alguien que no me quería y a quien no quería, pero con quien podría tener una relación medianamente estable y un sexo sensacional, pero no, así no son estas cosas. 

Así que solo resta decir "Sigue participando"...


30 septiembre 2010

Mar de gente

Las seis de la tarde de este lluvioso lunes camino por avenida Hidalgo tratando de evitar en lo posible las salpicaduras de los autos.
Al llegar a la plaza la vi, flotando tras un impermeable amarillo, entre un mar de gente empapada, tenia la mirada triste, sus ojos verdes se cruzaron un instante con los mios y se perdió en esa marejada de personas.

Trato de reconstruir su imagen, pero me llega de una manera borrosa y me queda la sensación de perderla más y más.

Solo una vez la vi y siento que la conozco desde siempre...