Todas las calles me llevan sin darme cuenta hacia tus ojos, mis deseos desembocan en tu cuerpo.
Tu cuerpo, que no es distinto a otros cuerpos y sin embargo es tan distinto, Fértil como la buena tierra, generoso como un buen vino, fresco como el viento de la sierra, abundante como el verde en primavera, claro como el día, misterioso como la noche, inquietante como el mar en furia.
Te busco y al fin te encuentro...

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